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Hay luz al final del camino:

En el año dos mil doce un conjunto de científicos argentinos, crearon una Planta Conduzco Multipropósito (Pla Pi Mu) situada en Camino Centenario y quinientos seis, La Plata, con la meta puesto en el tratamiento y restauración de pilas alcalinas y de cinc y manganeso agotadas. Al dos mil quince esa planta conduzco tiene capacidad para reciclar entre ochenta y 100 kilogramos de pilas por mes, y la idea está en proceso de lograr su patente: habría empresas y ayuntamientos interesados en adquirirla. ¿Cuáles serían las ventajas de que se expandiese por todo el país? Desde menos baterías lanzadas a los rellenos sanitarios hasta una reducción del empleo de metales vírgenes en la producción de baterías.

El proceso de reciclado consiste en: separar la carcasa del bióxido de manganeso y cinc que hay en su interior. Se ataca cada uno de ellos de los componentes con ácido sulfúrico -producido en la propia planta sin polución- y después, a través de un procedimiento llamado lixiviación, que sirve para disolver sus iones, recobran los dos componentes hasta dejarlos listos para su reutilización.

Tristemente es una planta conduzco y aún no puede tratar las diez pilas que consume el argentino promedio al año, de ahí que hay que aguardar hasta el momento en que puedan tratar más volumen.

Ciertos datos sobre las pilas alcalinas:

– En promedio en Argentina una persona consume diez pilas por año. Las que acaban en rellenos sanitarios o bien basurales a cielo abierto, contaminando el agua, el aire y el suelo.

– Una pila primaria alcalina puede llegar a contaminar ciento sesenta y siete mil litros de agua.

– El treinta por ciento del contenido de una pila son químicos tóxicos. El contacto con estos metales como el Mercurio, Plomo, Cadmio y Cinc pueden provocar graves enfermedades.

– Generar una pila consume cincuenta veces más energía de la que la pila representa.